Cataratas

El término cataratas (del latín cataracta) se refiere a la opacificación o pérdida de la transparencia normal del cristalino, el cual constituye la lente natural del ojo, dicha opacificación se torna en este caso, lo suficientemente densa, como para provocar una disminución en la visión. Es, por lejos, la causa número uno de ceguera a nivel mundial, especialmente en los países subdesarrollados. Esta condición ocular aparece con una mayor incidencia a partir de los 55 a 60 años, tanto en hombres como en mujeres, con un pico máximo a los 65 años, es lo que se denomina habitualmente cataratas senil. Además de las seniles, existen otros tipos de cataratas como son la congénita, que se presenta al nacer o durante los primeros meses de vida, las cataratas juveniles, que se presentan entre los 20 y los 30 años, las traumáticas y las secundarias a Diabetes Mellitus o a la ingesta prolongada de corticoides.

Los síntomas más comunes son la visión borrosa, tanto de lejos como de cerca y que no mejora al cambiar los anteojos; el encandilamiento con la luz solar o artificial; la dificultad de percibir claramente los colores y la disminución de la visión nocturna.

El exámen oftalmológico minucioso permite confirmar el diagnóstico y determinar las características propias de la catarata, tales como su grado de dureza, pudiendo tratarse de cataratas blandas o duras (‘hipermaduras’) y su localización ya sea nucleares, corticales o subcapsulares.

El tratamiento de las cataratas es quirúrgico y debe ser realizado cuando las mismas ocasionan un déficit visual que impide al paciente realizar sus actividades habituales. La cirugía se realiza de forma ambulatoria, es decir que el paciente, una vez operado, se retira a su domicilio. La anestesia utilizada es la local, ya sea mediante inyecciones perioculares o bien mediante la instilación de gotas anestésicas ( anestesia tópica), asistida en todos los casos, con monitoreo intraoperatorio.

El procedimiento que actualmente se realiza consiste en la extracción de la catarata y la sustitución de la misma por un implante, denominado lente intraocular (IOL)mediante la técnica conocida como facoemulsificación ultrasónica.

Degeneración Macular Senil

A partir de la 5o y 6o décadas de la vida se producen a nivel de la retina, una serie de cambios, especialmente a nivel del área macular. Dichos cambios consisten en una disminución en la cantidad y funcionalidad de los fotorreceptores (conos) y son debidos, fundamentalmente, a procesos degenerativos de las propias células retinales. Con el transcurso del tiempo, estos cambios a nivel de las células retinales van a dar origen a una enfermedad conocida con el nombre de Degeneración Macular Relacionada con la Edad (DMRE) o más comúnmente conocida como Maculopatía Senil, la cual constituye la principal causa de pérdida visual en la población mayor de 65 años. Como factores de riesgo asociados a una mayor incidencia de esta enfermedad, se encuentran en primer término la edad, especialmente en aquellas personas mayores de 55 años, con un pico máximo entre los 65 y 75 años; los antecedentes familiares; la raza blanca; sexo femenino.

La etapa avanzada de la enfermedad, a su vez, puede diferenciarse en dos formas:

  • La más frecuente es la forma denominada seca o no exudativa, en la cual se produce un adelgazamiento y posterior atrofia del tejido retiniano, con la consecuente pérdida visual.
  • La otra forma de presentación de esta enfermedad se conoce como húmeda o exudativa, en la cual se desarrolla por debajo de la mácula una membrana neovascular constituída por vasos sanguíneos anormales y frágiles, los cuales sangran y exudan líquidos, que deforman la retina, provocando una severa pérdida visual, con una zona ciega en la parte central del campo visual.

Cómo se realiza el diagnóstico de esta enfermedad?
En general, la persona consulta por una disminución progresiva de la visión, o bien porque comienza a tener dificultades para leer, conducir o en la percepción de los detalles finos, también es habitual que el paciente refiera ver onduladas las líneas rectas (por ejemplo los marcos de las puertas o los azulejos de la cocina) y a veces refiere la pérdida brusca de visión en un ojo, o una mancha oscura en el centro de su campo visual, sobre todo en las formas húmedas, con un sangrado reciente: Para el diagnóstico correcto de esta enfermedad, el oftalmólogo realiza un exámen ocular completo, lo cual incluye un fondo de ojo bajo dilatación pupilar, siendo imprescindible además la realización de una angiografía retinal (RFG) y una tomografía de coherencia óptica (OCT) indispensables para diferenciar la forma húmeda de la seca y de esa forma planear la terapéutica adecuada para caso en particular.

Cuál es el tratamiento actual para esta enfermedad?
En la etapa incipiente de la enfermedad se recomienda la ingestión de vitaminas y antioxidantes a los efectos de prevenir o retardar la aparición de formas avanzadas y tratar aquellos factores de riesgo asociados tales como la HTA, el tabaquismo y la hipercolesterolemia. La forma seca no tiene tratamiento alguno, ya que se trata de una forma atrófica, sólo se indican ayudas ópticas y se controla periódicamente.

En la forma húmerda, actualmente, el tratamiento de elección consiste en la inyección intraocular de antiangiogélicos, las cuales son drogas que actúan en forma directa, inhibiendo el factor de crecimiento endotelial. Al inhibir dicho factor, impedimos el desarrollo de vasos sangíneos anormales y por lo tanto se detiene la filtración anormal de líquidos desde esos vasos enfermos, logrando detener el proceso y estabilizar o mejorar la agudeza visual del paciente.

Diabetes y Ojos

La Retinopatía Diabética constituye una de las complicaciones crónicas que aparecen con más frecuencia en la Diabetes Mellitus y es una de las principales causas de ceguera e incapacidad visual en nuestro país, ya que se estima que la población diabética está creciendo en forma considerable, y que muchos de los nuevos pacientes no conoce o no toma conciencia de su enfermedad y además los controles oftalmológicos son escasos y en algunos casos inexistentes. Esta complicación ocular aparece tanto en la Diabetes Mellitus tipo I o Juvenil y en la Diabetes Mellitus tipo II o de la Edad Madura, y está relacionada directamente con el tiempo de evolución de la enfermedad y un mal control de la glucemia. En esta enfermedad se producen lesiones a nivel de los vasos sanguíneos que irrigan la Retina, los cuales se alteran y comienzan a exudar líquidos y sangre, dando lugar a la aparición de edema y hemorragias, lo cual va provocando una disminución lenta y progresiva de la visión, en algunos casos de forma irreversible.

Fondo de ojos normalFondo de ojo nomal
Cuántos tipos de Retinopatía Diabética existen?
De acuerdo a la severidad de los daños hallados y al tiempo de evolución, pueden encontrarse 2 tipos de lesiones:

  • Retinopatía Diabética No Proliferante: sólo se aprecian algunas microhemorragias y exudados lipídicos. Es la primera etapa de la enfermedad y el paciente puede no tener síntomas.
  • Retinopatía Diabética Proliferante: se caracteriza por la presencia de vasos anormales en la retina, que al romperse dan origen a grandes hemorragias dentro del humor vítreo , con severa pérdida visual y riesgo de desprendimiento de retina o aumento de la presión ocular (glaucoma neovascular).

Retinoplatía DiabéticaRetinopatía Diabética Proliferativa
Cómo se realiza el diagnóstico de esta enfermedad?
Todo paciente diabético debe someterse a un examen de fondo de ojo bajo dilatación pupilar, desde el momento mismo en que se diagnostica esta enfermedad y repetirlo periódicamente. En aquellos pacientes que presenten algún grado de retinopatía se les solicitan diferentes estudios complementarios, tales como una Retinofluoresceinografía (RFG) que evalúa la circulación retinal y unaTomografía de Coherencia Optica (OCT) que evalúa el espesor macular, los cuales son indispensables para aplicar la terapéutica adecuada en cada caso en particular.

Glaucoma

El Glaucoma es una enfermedad ocular caracterizada por un incremento en la presión ocular. Este aumento excesivo de la presión ocular ocasiona con el tiempo un daño irreversible a nivel del nervio óptico, lo que conduce a una severa pérdida del campo visual.Habitualmente esta enfermedad es asintomática, es decir que las personas afectadas pueden no referir molestias, en algunos casos los síntomas suelen ser inespecíficos tales como enrojecimiento ocular o dolor de cabeza. Esta enfermedad puede afectar a cualquier persona, sin embargo aquellos que tienen mayor riesgo de presentarla son las personas de más de 40 años, los hipertensos, los diabéticos, miopes o hipermétropes elevados y aquéllas personas con antecedentes familiares.

¿Cómo se realiza el diagnóstico de Glaucoma?
Para el correcto diagnóstico y control de esta enfermedad es imprescindible la consulta con el oftalmólogo, quien medirá la presión ocular y evaluará el nervio óptico mediante un fondo de ojo. Además recomendará la realización de estudios complementarios tales como el campo visual computarizado (CVC), la paquimetría corneal y el estudio de las capas de fibras nerviosas mediante la tomografía de coherencia óptica (OCT).

TRATAMIENTO
El objetivo del tratamiento es normalizar la presión ocular, mediante la instilación frecuente de gotas oculares y en casos especiales la aplicación de láser o bien, la realización de una cirugía de tipo filtrante, de esa forma se preservará la visión.